Si quieres trabajar por proyectos (I)


Cuando uno lleva unos cuantos años trabajando como maestro empieza a notar que lo que había funcionado contigo no funciona con nuestros actuales alumnos. Yo todavía recuerdo las elaboradas charlas magistrales de algunos de mis profesores, digo algunos porque en todas las épocas ha habido malos educadores. Esas charlas magistrales podían conseguir que te imaginaras luchando en la Edad Media o entender la estructura del ADN, eran buenos profesores y me marcaron, al igual que lo hicieron los malos profesores, esos cuyas largas peroratas hacían que uno deseara que se abriera un agujero en la tierra y se los tragara o a ellos o a mi mismo.

De ambos tipos fue de los que yo mas obtuve en estos primeros años, de los buenos deduje que si sientes pasión por lo que haces, esta pasión se puede contagiar, de los malos aprendí todo lo que no se debía hacer, o al menos eso creía yo, ya que en mis primeros años después de ese CAP que no me enseñó nada, recuperé lo que yo conocía la charla magistral, el vosotros sentados escuchando mi clase “interesantísima” y yo orgulloso por lo mucho y bien que había enseñado, todo ello bien pegadito al libro de texto, nuestro gran salvador y adalid de la lucha de la enseñanza tradicional.

Hete aquí que ese pequeño revolucionario que llevamos dentro no se contenta con las primeras impresiones y descubre que a los dos días del examen ya no recuerdan nada de lo que tu les habías enseñado. Tampoco te sirven las frases típicas de los maestros  “Antes unos años los alumnos eran mejores”, “Había mas respeto por el profesor”. No te ayuda  refugiarte en los supuestos privilegios de nuestra profesión tales como vacaciones, horario, sueldo; y ni mucho menos aceptas lo que algunos con cierta sorna siempre vienen a comentar sobre nuestra escasa carga laboral.

Mi respuesta a todo ello fue la investigación. Intentar descubrir otras vías por las que la Educación pueda circular y la respuesta no se hizo esperar, descubrí que algunos educadores trabajaban por proyectos, especialmente los maestros/as de Infantil.

Esta metodología promueve un proceso de enseñanza-aprendizaje centrado en el alumno, basado en la realidad, el trabajo en equipo, el uso de la imaginación y la creatividad, palabras todas ellas que yo creía que no se encontraban dentro de la actual escuela. Así fue como descubrí tres de mis puntales en mi actual proceso de cambio a una metodología de enseñanza basada en problemas.

El primero de todos ellos fue iCOBAE, para explicar lo que son nada mejor que sus propias palabras “La finalidad del proyecto iCOBAE es ayudar al profesorado en la incorporación de las competencias básicas en el currículo y en la práctica docente. La lectura, la reflexión compartida, el análisis de la práctica profesional y el diseño de secuencias didácticas son los mecanismos para la incorporación de las competencias a nuestra cultura de enseñanza: así el proyecto iCOBAE se define como un proceso de capacitación del profesorado más que de una simple “formación”.”  Este primer contacto me permitió familiarizarme con esta metodología, además me dieron la clave para organizar las secuencias didáctica en función de los criterios de evaluación aportados por  el Decreto de Enseñanzas Mínimas.

El primer contacto hizo que empezara a descubrir a las personas implicadas o relacionadas con iCOBAE, por ejemplo Fernando Trujillo (@ftsaez), Miguel Ariza (@maarizaperez), o Diego Ojeda (@interele), descubrí de igual modo proyectos relacionados como la Semana de los Proyectos, una iniciativa muy interesante que sirve para intentar que los docentes tomen contacto con el trabajo por proyectos, mediante la instauración de una semana en la que un centro se compromete a trabajar siguiendo esa metodología.

El último puntal y gran descubrimiento ha sido Proyéctate, un ning en el que participan educadores que trabajan por proyecto y que te ayudan en todas tus dudas. Para mi ha supuesto un antes y un después, en primer lugar porque cuenta con educadores de la talla de Jose Luis Castillo (@jlcastillo), Manuel Jesús Fernández (@manueljesusF), Jose María Ruiz (@jmruiz) o Aitor Lázpita (@alazpita), todos ellos gente con un amplio bagaje en esta metodología. El segundo motivo es que gracias a un evento organizado a través de ellos pude conocerlos a algunos en persona y os puedo asegurar que son como los  buenos grupos de música, es decir, son mejores en directo. El último motivo es que su entusiasmo se contagia y siempre están dispuestos a echarte una mano.

Para despedirme os quiero advertir. Hace unas semanas me hicieron una pregunta ¿Entonces volverás al libro de texto? mi respuesta fue “Ya no hay vuelta atrás”. Cuidado cuando empiezas a trabajar de esta manera (yo todavía no lo hago bien) engancha.

Crédito: http://www.flickr.com/photos/22326055@N06/5303189762/

El cuadernillo de las ideas


Si alguno habéis leído algún libro de Mihaly Csikszentmihalyi habréis descubierto su concepto de flujo o estado de fluidez, ese estado describe aquellos momentos en los que estamos tan concentrados y tan entusiasmados haciendo algo que el tiempo pasa y no nos damos cuenta. Por supuesto ese estado de fluidez no siempre se alcanza pero lo mas curioso, es que lo “sufrimos” mas cuando estamos trabajando que cuando estamos de vacaciones.

Por este motivo desde hace unos años siempre llevo conmigo un cuadernillo donde voy apuntando todo lo que se me ocurre, normalmente siempre lo llevo cuando trabajo y es verdad que suele ser allí donde se me han ocurrido las mejores ideas. El rango de estas ideas varia mucho, por ejemplo pueden aparecer ideas relacionadas con la Educación como un elemento cohesionador de la sociedad, aportes a tareas o a proyectos que quiero realizar con los alumnos, cambios en la metodología, integración de las tIC, citas de algunos educadores como Paez o Toribio, e incluso en algunos punto se pueden apreciar mis dudas y mis dilaciones con respecto a lo que hago.

El valor de estas ideas no ha residido en pasarlas a papel o a un documento. Su valor reside en que  hayan quedado plasmadas o no, han servido o están sirviendo como borrador para futuros proyectos, no solo eso sino que me sirven como incentivo para los momentos en que me encuentro bloqueado o hastiado.

El conjunto en si no tiene ningún orden y quizás solo yo pueda comprender el sentido global de lo que aquí aparece, aunque existen algunos copia y pega de otros documentos o presentaciones, en general puedo afirmar que la mayoría de las ideas son
“mías”o de mi entorno personal de aprendizaje. Aquí dejo el documento del curso pasado, espero que pueda seros útil.

Créditos: http://www.flickr.com/photos/andreajoseph/2728975022/

 

Mi proyecto de curso. Creatividad, Gamestorming y un proyecto real.


Si hay algo para lo que sirve el verano es para descubrir, aunque sea en el final de este, dos joyas literarias para los profesionales de la enseñanza.

El primer libro que descubrí lo hice gracias a Dolors Reig (@dreig) en su blog El caparazón, en este Dolors recomendaba un libro llamado “Gamestorming”, un libro que nos enseña como utilizar el juego para dinamizar y hacer mas lúdicas y efectivas nuestras reuniones o clases. Su lectura me ha permitido incluir en mis clases una gran cantidad de elementos para desarrollar y potenciar la creatividad de mis alumnos, herramientas para que mis alumnos y yo podamos trabajar desde otros puntos de vista.

Derivado de la lectura de este libro llegué al libro “La sorprendente verdad sobre los que nos motiva” de Daniel H. Pink, en esta obra Pink desgrana la fuente de nuestra motivación y llega a la conclusión que la recompensa/castigo no funciona, que existe una motivación intrínseca que proviene de lo que dominamos, de lo que nos apasiona y en la que la  autonomía favorece los procesos de creatividad permitiendo llegar a ese estado de flujo donde aparecen las grandes ideas.

De aquí también he obtenido la idea de mi proyecto Google, que es como lo denomino y que sigue las directrices de esta empresa, que permite a sus empleados dedicar una parte de su tiempo a sus intereses. Copiando esto he decidido incorporar esto a mis clases y voy a lanzar un proyecto libre, en el que mis alumnos van a poder trabajar parte del horario, con la única condición de que deben presentar un producto final. Si bien la decisión de si este proyecto se debe evaluar o no será suya, para que no sientan la presión de la evaluación y puedan trabajar sin atadura.

En honor a la verdad he de reconocer que mi única fuente de inspiración para el proyecto Google no ha sido este libro, han sido el gran conjunto de profesionales que conocí la semana pasada en el #opengamba12. Gente que es capaz de transmitir su pasión por el trabajo por proyectos y que me aportaron una gran cantidad de ideas. Fueron ellos los que me convencieron que es necesario dar el salto y pasar de las tareas integradas a la realización de un proyecto vacío, en el que la iniciativa para del alumnado, donde los alumnos sean autónomos.

A lo largo del año iré relatando la evolución del proyecto, pero simplemente el hecho de pensar que lo voy a hacer me reta y me crea una gran ilusión.

photo credit: Insane Focus via photo pin cc

 

Mi presentación como profesor



Todos los años me planteo como mejorar mis clases y entre otras muchas cosas he detectado que los principios de cursos, esos tan prometedores donde todos, alumnos, padres, madres y profesores llegamos con la esperanza de un curso nuevo, un curso distinto en donde triunfe la Educación. Quizás en esos días cuando todos estamos mas relajados podemos empezar a mostrar un camino distinto, una nueva vía, una luz que aporte algo diferente.
Es por eso que esta presentación intenta romper el esquema tradicional de presentación de la asignatura y el profesor, en primer lugar porque me muestra a mi tal y como soy, o al menos eso creo; en segundo lugar, porque intento mostrar mis virtudes, mis defectos y mis pasiones, así como el camino que deseo que recorramos mis alumnos y yo mismo durante este curso; en tercer lugar, porque lo que afirmo en esta presentación es que quiero que los alumnos sean el centro de la clase e ir perdiendo protagonismo yo en favor de un aprendizaje cooperativo o colaborativo.
La presentación se culminará con una dinámica que siempre funciona bastante bien, la dinámica consiste en que cada alumno realice un autoretrato de si mismo y que lo presente a la clase. Resulta muy curioso lo que puede aportar un simple dibujo a un educador, ya que suelen aparecer detalles que nos dará información vital, por ejemplo, en el caso de que un alumno se dibuje con las manos grandes o que no se dibuje el rostro.

Créditos:

frato51