Educar. ¿Qué queremos: mejores personas o buen alumnado?

cerebro vivoExisten docentes que en esta disyuntiva lo tienen claro. Quieren buen alumnado, entendiendo este como el que viene a clase para atender, estudiar, hacer exámenes, ser dócil y cumplir las reglas que marca cada docente o centro en su clase. ¿Es razonable creer que debería ser así?. Puede ser, pero no podemos olvidar que nuestro alumnado, especialmente el adolescente, está desarrollado su corteza prefrontal (CPF), esa parte del cerebro donde están las funciones ejecutivas de alto nivel: la resolución de problemas, la búsqueda de alternativas, la regulación de emocioness, la capacidad de inhibir las respuestas no adecuadas, la postergación de la recompensa. Este proceso de formación de la CPF es simultáneo a un proceso de poda cerebral, así el cerebro va eliminado  neuronas y conexiones sinápticas. Básicamente se conserva lo que se usa y lo que no se elimina.

Podemos buscar y desear a ese buen alumnado, pero la propia adolescencia y el hecho de ser personas, hace necesario trabajar el desarrollo de habilidades socioemocionales. En mi opinión, debemos educar para ser mejores personas, para hacer más felices a nuestro alumnado. Eso no implica educar para un mundo de color de rosa, sino educarlos para vivir el presente, para gestionar sus emociones y que no sean sus emociones quienes les dirijan.

En  este proceso hay varios hitos. El primero de ellos comenzó con la puesta en marca de estructuras de Aprendizaje cooperativo, en las que se introducían aspectos emocionales, tanto para trabajar aspectos de sus vidas como para fomentar la cohesión/vínculo del grupo.

La propuesta creció gracias a la ayuda de mi maestra Marta Ligioiz, y a la de dos grandes docentes: Santi Herrera y Sergio Rojo. Ellos fueron quienes me dieron la idea de integrar en mis clases la Rueda de las Emociones y la figura del Responsable de la Felicidad.IMG_20160127_140412.jpg

Como afirma mi compañero Balta para gestionar las emociones, primero debemos aprender a identificarlas, y os puedo asegura que nuestro alumnado no suele ser muy competente en ese aspecto.¿Qué me permite la rueda? Sencillo, antes de comenzar la clase el alumnado se etiqueta en las emociones, se preguntan entre ellos o a mí, y sirve para comprobar cual es el estado emocional de la clase.

Este proceso se complementa con la figura del Responsable de la Felicidad. Un alumno/a que se encarga de velar por el estado emocional de la clase, y que lleva un diario donde se apunta el estado medio, el alumno/a que se encuentra mal.

Ambas figuras son geniales, si bien debo mejorar como implementar el responsable de felicidad. Sin embargo, el propio alumnado solicita la rueda de las emociones y la puesta en práctica de dinámicas que apoyen la gestión emocional, de modo que para mi alumnado es muy normal hablar de sus emociones, qué les sucede, como darnos cuenta y qué podemos hacer para mejorar nuestro estado emocional.

Como es lógico no basta con la rueda y el responsable. Todo esto se complementa con la puesta en práctica de sesiones en las que ponemos en práctica dinámicas, algunas extraídas del libro de Rafael Bisquerra, y otras que uso gracias a la ayuda de Santi Herrera y Sergio Rojo, el programa Aulas Felices, un libro que todo docente debería tener.

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Mi última incorporación es el desarrollo de minisesiones, en las que estamos trabajando la Meditación. Son sesiones de cinco minutos en las que comenzamos haciendo estiramientos, ejercicios, visualizaciones o dinámicas para trabajar emociones específicas como la rabia, el miedo, el amor. Al final se desarrolla un ejercicio de respiración consciente, vivir el aquí y el ahora, y conseguir que nuestra mente deje pasar las emociones, como el viento a las nubes. Meditación, cuyos beneficios están más que demostrados, no solo por el hecho de mejorar la gestión emocional, además mejora la atención, la concentración y la recuperación de información.

Desde mis inicios en los que intenté incorporar el programa TREVA,  he ido mejorando y trabajando yo mismo mi gestión emocional. Por qué si queremos trabajar así en clase, nosotros, los propios docentes tenemos que ser los primeros en educarnos para ser. El cambio educativo comienza por uno mismo.

Creación de empresas #abp #pbl. Retomar una tarea olvidada.


Como colofón del análisis de la economía y de los sectores económicos trabajamos la creación de empresas. Una tarea integrada que promueve el emprendimiento, quizás una asignatura pendiente de nuestra sociedad.

En esta tarea el alumnado tiene que hacer un análisis previo de ideas, para luego seleccionar mediante una matriz, que idea soluciona más problemas y en más escenarios posibles, siguiendo el esquema presentado por EduCaixa, que posee unos materiales inmejorables.

El siguiente proceso es elaborar un lienzo de modelo de negocio centrado en: la definición del producto, los clientes, las relaciones, el canal, presupuesto y costes, junto al umbral de población necesario para que su empresa  funciones. Es en esta parte, donde he detectado que tienen más problemas, en especial, para distinguir entre canal y relaciones con los clientes, junto a las dificultades para cuadrar los presupuestos y los costes.

En este último apartado he intentado que analizaran las posibilidades del crowdfunding o el crowdsourcing, así como la participación de los Business Angels, si bien es un tema que tendremos que trabajar más, ya que son figuras muy interesantes, especialmente por el fomento de las economías colaborativas.

Terminaba la tarea con el desarrollo de unos estatutos, en la línea de los propuestos por el proyecto EME. Esta parte no ha sido muy difícil, excepto el tema de la gestión de cuentas, el beneficio y como se delimitan las funciones de los socios de la empresa.

Por último tenían que  desarrollar una campaña publicitaria y una web o presentación donde quedara reflejado todo el trabajo desarrollado a lo largo del último mes.


La novedad de este  curso ha sido la introducción del elevator pitch. Un discurso de emprendedor corto y conciso, que busca llamar la atención de posibles inversores.

Los resultados han sido bastante buenos y como siempre la imaginación del alumnado te sorprende. Destacar el uso de impresoras 3D para crear prótesis, la creación de carteras de alta seguridad,  o la creación de figuras de rol con impresoras 3d. Otros aspectos novedosos han sido las empresas adaptadas al entorno como Distrinexo, empresa que se dedica al alquiler de maquinaria para el trabajo en la aceituna.

Otros han sido más ambiciosos como Enjoy game, una empresa que crea una videoconsola que se autoproyecta. Otro han pensado en los demás y han creado empresas de carácter social, como es el caso de e-GPS, empresa que se dedica a ayudar a los discapacitados visuales.

Es grato retomar tareas que estaban olvidadas. Como siempre queda mucho que mejorar y el ideal sería crear una empresa de carácter social, y real, gestionada por el alumnado. Para eso será necesario contar con la ayuda de compañeros docentes.

¿Por qué creer en los expertos educativos?

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En cualquier profesión existen expertos/as, personas:

  • que tienen un prestigio reconocido, que no siempre merecido.
  • con una carrera profesional digna y trabajada, aunque algunos puede que la hayan hecho a costa de otros/as.
  • con evidencias de su trabajo: reconocimiento de otros expertos, premios, personas/alumnado que han trabajado/estudiado con ellos.

Es por ello, que no me dejo de sorprender por las feroces críticas que conlleva la palabra experto en Educación. Críticas que yo mismo he vertido ante este crecimiento exacerbado de gurús educativos.

¿Por qué los propios docentes no admitimos la existencia de personas con un conocimiento y práctica extensos, demostrados y con una trayectoria profesional que les avale?. ¿Nos puede nuestro desmedido ego, y copiamos los temidos clichés, que tantas veces hemos escuchado, cuando nosotros mismos hemos sido fruto de esas críticas ante nuestro cambio hacia otros modelos, estrategias o enfoques educativos (ABP, Cooperativo…)?.

Mientras, que en otras familias profesionales (sanitarios, médicos, cocina, recursos humanos ..) entienden y promueven la existencia de expertos. Nosotros criticamos la existencia de expertos como César Bona, Boris Mir, Raúl Santiago..

Sin embargo, Hargreaves y Fullan en su libro Capital profesional, opinan que para promover un mejor ejercicio de la profesión docente se deben desarrollar tres tipos de capital:

  • El humano, constituido por los talentos individuales.
  • El social, formado gracias al poder colaborativo de los grupos.
  • El de decisión, formado por un cuerpo de docentes cuya sabiduría y experiencia generada a lo largo de los años, les permite orientar a otros docentes.

Cuando estos mismos autores, defienden que la mejor etapa profesional de un docente se corresponde al periodo conformado entre el octavo y el vigésimosegundo año de carrera docente. Es comprensible que apoyen la ampliación de las perspectivas profesionales de los docentes a partir de ese vigésimosegundo año, y entre otras vías: poder asesorar a otros docentes, apoyarlos en clase, servir como modelos para futuros docentes..

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Podemos ser críticos con los expertos, cosa que  NO ME CONSIDERO, pero no puedo negar que me gusta que reconozcan nuestra labor, sea mediante la participación en cursos, conferencias, o mediante la concesión de  premios, escribir libros. Lógicamente con el beneficio correspondiente, beneficio que nadie quiere negar, por ejemplo cuando permitimos que en nuestros vídeos o blogs aparezca publicidad.

Estoy convencido de que no es oro todo lo que reluce. Lo que si puedo asegurar es que personas como César Bona, Montserrat del Pozo, Carmen Pellicer, Boris Mir, Fernando Trujillo, Raúl Santiago y muchos más, son expertos educativos y merecen todo mi respeto como profesionales, cosa que no espero que otros compartan.

Sería ideal que estas críticas se vertieran hacia otro tipo de docentes “expertos”, por ejemplo, los que accedieron a un CEP o Centro de Formación del Profesorado y todavía se mantienen en el tras años de estar alejados de un centro educativo, o aquellos que han buscado otros privilegios como la carrera política o sindical.