¿Puede tener aspectos positivos la LOMCE? #abp #cooperativo


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Que es necesario un pacto de Estado por la Educación no creo que se ponga en duda. Todas las leyes educativas, sean de un color u otro, han levantado ampollas y han tenido sus detractores.

De esta crítica no se libra la LOMCE. Ley que tiene muchos aspectos cuestionables: revalidas, incorporación y/o retirada de materias, nuevas interpretaciones de las competencias ..

Sin embargo, he de reconocer que me ha sorprendido gratamente la orden ECD/65/2015, donde se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de las enseñanzas de Primaria, Secundaria y Bachillerato.

Sorprende por la apuesta que hace por los cambios. Cambios en la metodología, en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en la organización escolar. Es la primera vez que he leído un documento  estatal, en el que de forma tan clara y concisa nos remite a que debemos adaptarnos a los nuevos tiempos.

Son remarcables dos aspectos. Uno es la evaluación y como propone utilizar instrumentos y estrategias variadas “para evaluar al alumnado de acuerdo con sus desempeños en la resolución de problemas que simulen contextos reales”.

Al igual que estimula a utilizar instrumentos como el portfolio de aprendizaje, o entiende como necesario que el alumnado participe en su propia autoevaluación y coevaluación.

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El segundo elemento es el anexo II. En el se aportan orientaciones metodológicas para permitir trabajar por competencias.   Es una hoja de ruta de todos los posibles cambios del sistema educativo español.  El necesario cambio del rol docente-alumno; el uso de metodologías activas en el aula, tales como el ABP, los centros de interés..;  la incorporación del aprendizaje cooperativo y más importante aún, que los docentes se impliquen en la creación de materiales y recursos, sobre todo para atender a la diversidad. Termina este anexo con una llamada a la colaboración entre docentes.

La polémica con la LOMCE no termina con esta orden, puede que no signifique nada. Pero que en un documento oficial se incluyan las palabras: atención a la diversidad, cooperativo o metodologías activas.. me obliga a pensar que hay esperanza.

El Aprendizaje cooperativo en Ciencias Sociales.


11211396306_deb04a0c1e_zMe considero más un docente de fracasos que de éxitos, más de búsquedas interminables que de ascensos fulgurantes, e intento transcribir estos avances y retrocesos en  cada una de las entradas que escribo.

Esta es en la actualidad mi relación con el Aprendizaje cooperativo. Una estrategia de enseñanza-aprendizaje que desde que la conocí, supe que era el elemento que necesitaba para poder mejorar la organización de mis clases y permitir “engrasar” el desarrollo de las tareas integradas.

Esto ha supuesto una investigación-acción durante estos dos últimos cursos, lo que ha dado pie a una serie de reflexiones que quiero compartir.

La primera es que  esta estrategia es mucho más que un recurso, un contenido y una estrategia que fomenta la cohesión social. No basta. Por el simple hecho, de que la mayoría de los docentes no sabemos cooperar, no lo hemos hecho nunca y muchos no tenemos la más mínima intención de hacerlo o no saben como hacerlo. Eso nos conduce a que debería ser una competencia, capacidad y/o habilidad principal en la profesión docente.medium_6871544008

Aún es más flagrante esta carencia, cuando dentro del desarrollo y puesta en práctica de la competencia social y ciudadana, nosotros/as como docentes de Ciencias Sociales deberíamos promover, desarrollar, incorporar, poner en práctica … toda una serie de proyectos, tareas, actividades que situaran el aprendizaje cooperativo y lo que conlleva, como un eje vertebrador de nuestras materias.

¿A que nos conduce esto? A que tengamos serios problemas cuando planteemos organizar equipos-base con grupos heterogéneos (por nivel, sexo, etnia, religión …) y el alumnado se queje con comentarios del tipo: “yo con ese no me junto”, “yo trabajo mejor con mis amigos/as”,  “es que ese no me cae bien” o “mi padre/madre me dice que no me junte con esa gente”.

No significa esto que abandone. Al contrario, el aprendizaje cooperativo promueve de esta manera la aceptación del otro, la interacción con personas con las que normalmente no tratamos y abandonar nuestras diferencias para convertirnos en personas que suman, es decir, promueve el desarrollo de la competencia social y ciudadana.

El otro gran problema del aprendizaje cooperativo es la evaluación. ¡Qué extraño!. Es en este tema donde estoy encontrando mayores obstáculos, sobre todo para evitar a los “parásitos” y a los “morosos” que intentan aprovecharse del trabajo de los demás. Aquí no basta con las habituales herramientas de evaluación (rúbricas, autoevaluación, coevaluación), sino que es necesario promover habilidades sociales de ayuda al prójimo, y conseguir que ellos mismos sean los que denuncien al compañero/a que intenta aprovecharse.

En este camino me encuentro ahora, de modo que en otro post desarrollaré las posibles soluciones que he ido encontrando a estas reflexiones.

Créditos:

https: http://www.//flic.kr/p/i5Hkwj

photo credit: Jordi Payà Canals via photopin cc