Mentalidad de crecimiento. El poder para cambiar nuestro cerebro.

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Durante este curso voy a poner en práctica lo aprendido en el posgrado de Neuroeducación, y uno de los hechos que más me marcó fue la Mentalidad de crecimiento o Growth mindset, un concepto psicológico, creado por Carol Dweck, que marca lo que los individuos piensan sobre el origen de sus habilidades y capacidades. Este concepto guarda mucha relación con el locus de control, es decir, el grado de control que la gente cree que tiene sobre los acontecimientos de su vida.

Lo esencial de la mentalidad de crecimiento es que existen dos visiones opuestas en nuestro alumnado, visiones que tienen toda una escala intermedia. En esa escala nos encontramos con alumnado que cree que puede modificar su inteligencia, que con esfuerzo se puede mejorar, que se puede y se debe aprender de los errores, que nuestro cerebro y nuestras capacidades son maleables, y que es bueno afrontar retos. En la otra punta estaría el alumnado que cree que su inteligencia es fija, que las capacidades y habilidades son innatas, y que les gusta lo fácil.

¿Qué determina esto? Algo fundamental para nuestra práctica educativa: el alumnado con una mentalidad de crecimiento mejora con el paso de los años, tanto en sus capacidades como en su desempeño académico. Sin embargo, el alumnado con mentalidad de crecimiento fija o no mejora nada o empeora su rendimiento y sus desempeño académico.

¿Significa esto que debemos conformarnos con esta visión? Ni mucho menos, ya que no solo basta la mentalidad de crecimiento de nuestro alumnado, si a esto le unimos la mentalidad de crecimiento del docente sobre lo que su alumnado puede hacer, conseguiremos un impacto enormemente positivo en nuestras aulas. Tal y como demuestra Hattie en Visible Learning, nuestras expectativas y las de nuestro alumnado marcan enormemente el aprendizaje.

Además mediante el trabajo en el aula podemos conseguir cambiar la mentalidad de nuestro alumnado. Eso es lo que he estado trabajando estos días mediante un cuestionario que traduje, y con el que pude averiguar la mentalidad de mi alumnado.

Posteriormente estuvimos analizando el funcionamiento básico de nuestro cerebro, e hicimos la dinámica de las Bolas de Ping Pong. Dinámica que consiste en probar como influyen las expectativas de los demás en nuestros hechos.  Consiste en que sacamos a tres alumnos/as del aula, para luego someterlos a una prueba de lanzamiento de bolas con los ojos cerrados. Con la salvedad que, a cada uno se le somete a diferentes expectativas para comprobar su desempeño, así al primero alumno se le abuchea, al segundo no se le indica nada, y al tercero se le anima y orienta.

A esto se le unió un visionado de un cerebro en 3D. En ese cerebro trabajamos como funciona la amígdala, el hipocampo y la Corteza prefrontal, y como se establecen las relaciones entre neuronas. Hablamos sobre como trabajan nuestras emociones y como nos pueden ayudar o no a mejorar nuestro aprendizaje, recordamos a los docentes que más nos han marcado y como sus clases se nos hicieron inolvidables y estuvimos viendo como funciona la poda sináptica.

Estas ideas previas se cementaron mediante un video en el que pudimos comprobar como funciona la neuroplasticidad en humanos y en ratos, junto a una dinámica en la que descubrimos como funciona la neuroplasticidad, tanto positiva como negativa.

Seguiré investigando como evoluciona este proceso, y comprobar si he conseguido que cambien su visión.

Mapas gigantes. Un recurso de movimiento y juego para Ciencias Sociales.

Hacía años que quería crear un mapa gigante. Era una idea que me rondaba la cabeza y que consideraba que podía ser muy útil para mis clases, ya que me permitiría estar fuera del aula y trabajar de otra manera.

Uno de los problemas que tenía que superar era el proceso de trasladar un mapa plasmado en un folio, a una superficie de varios metros cuadrados. Ese problema se solucionó mediante el empleo de cálculo matemático, es decir, mediante el Teorema de Pitágoras. Así me aseguraba que los ángulos eran los correctos.

El siguiente problema era como plasmar esa superficie pequeña en una gran superficie y hacerlo a mano alzada, ya que la superficie donde se plasmaba era el suelo del patio de mi centro. La idea me la dio un compañero del PAS y mi director, lo que tenía que hacer era crear una cuadrícula en el mapa que luego trasladaría al mapa en la realidad. Intentando establecer una analogía entre distancias para que no hubiera muchos problemas de deformación.

El último paso era buscar las herramientas adecuadas un tiralíneas de polvo azul, tizas para dibujar y pintura adecuada para que no se borrara con la primera lluvia.

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Comencé a principios de Julio con un mapa de España de 3 x 4 metros, y viendo que me salió bastante bien para ser la primera vez, incluso con una superficie rugosa y curva que no me facilitaba la labor de pintar. El resultado fue genial y la experiencia me gustó tanto, que entre mi hermano y yo decidimos lanzarnos a un mapa más grande, un mapa de Europa de 7 x 10 metros.

 

¿Qué espero poder hacer con ellos? Bien sencillo, conseguir que mi alumnado pueda trabajar fuera del aula, algo fundamental para poder respirar, moverse, divertirse. Tras mi formación en Neuroeducación estoy buscando maneras para conseguir que mi alumnado se mueva, que salga de los espacios anquilosados de una clase, y una manera de hacerlo es crear mapas gigantes. Imaginaros por ejemplo lanzar juegos de movimiento en los que tengan que buscar provincias de España con clima oceánico, con cultivo del olivar, que tengan parques tecnológicos…

Los mapas son mudos, lo que me permite plasmar diferentes aspectos sobre ellos. Con una simple tiza puedo dibujar las sierras, los ríos o indicar por donde se extiende el bosque caducifolio.

Ambos también nos permiten ver desde muy arriba y conseguir dar esa idea de perspectiva necesaria para aspectos como el Jet Stream. Por fin voy a poder conseguir que entiendan el desplazamiento latitudinal y de velocidad, lo que simplifica mucho mi labor en Climatología.

No solo de Geografía vivimos, solo pensar en como puedo plasmar eventos históricos como la Reconquista, o los desplazamientos territoriales de la 1ª Guerra Mundial o la 2ª Guerra Mundial, implica que mi alumnado puedan ser ellos mismos protagonistas de la historia tomando el rol de imperios, ejércitos, corrientes de refugiados … que se desplazan en un mapa tan grande, que ellos mismos pueden hacerse una idea sobre como era ese contexto histórico.