Letrasados. El etiquetado del alumnado de Humanidades y Letras.

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Esto que veis aquí es lo que me encontré el otro día en el aula de 2º de Bachillerato. Al parecer el grupo de 2º del curso anterior eran los responsables, y hasta ese momento había permanecido ahí.

Para mi nada mas verlo supuso una ofensa, no por el agravio comparativo con las personas con hándicap. Es una ofensa porque menosprecia y minusvalora a todas la personas, que como yo, decidimos que nuestra opción de vida iba a ser las Humanidades, Letras o las Artes. Lo hicimos, a pesar de las recomendaciones de todos aquellos, que nos aconsejaban con frases como: eso no tiene futuro, ¿eso para que sirve?.

Ese menosprecio sigue creciendo fomentado, entre otros motivos, por algunos docentes del ámbito científico-técnico, que con soberbia se atreven a proclamar: Este chico/a no vale, será mejor que se vaya  a Letras. O aquellos que en sus clases, orientan al alumnado  considerado mas brillante, hacia la vocación de la ciencia. Entiendo que desconocen el enorme poder que tienen las etiquetas, que los docentes y la sociedad ejercen sobre el alumnado. Cosa harta curiosa, ya que es una evidencia científica, la misma ciencia que defienden.

Al igual que conozco muchos casos de alumnos/as, que presionados por sus padres y por un supuesto futuro laboral incógnito, fuerzan a sus hijos/as a escoger el bachillerato científico o el técnico. Entre esos casos he conocido muchos, que han abandonado Medicina o Ingeniería, para poder escoger su verdadera vocación, sea esta Derecho, LADE o cualquier otra disciplina.

Lo peor de este proceso de presión y etiquetado, es que el alumnado acaba interiorizando estas etiquetas. Tanto es así, que ellos mismos, se auto denominan Letrasados, y con orgullo lo declaman.

Me niego a aceptar este hecho. Nunca he etiquetado a un alumno/a, nunca he menospreciado una opción laboral o de vida, y me duele que algunos docentes, alumnos/as y padres, se dediquen a propagar sus diatribas en contra de todo aquello que amo: la Historia, el Arte o la Literatura.

Como docentes,  y como padres, no podemos sepultar sueños, ni vocaciones. No somos jueces del destino de nuestro alumnado, ni de nuestros hijos.

Posdata: Si os estáis preguntando que pasó con el cartel. Efectivamente, lo arranqué.